A los niños, sin ellos no somos nada, a los padres y madres, que se dejan el pellejo cada día en casa o en la calle, en la oficina, en la cocina del colegio, en los portales, en el juzgado o la farmacia...a esa generación que ha dado todo por nosotros...Esas nobles personas de palabra que siempre han creído en nosotros y que seguirán haciéndolo y alentándonos con sus consejos...A los abuelos, que hay que tratarles con cariño, paciencia y amor, respeto y cultivar la relación.
Dedico este boceto a mi familia, a mis tres familias y a las que llegarán...si al fin y al cabo todos somos una gran FAMILIA...
Pero ante todo a los hermanos, porque todos lo somos, de corazón, camaradas, y aunque no lo creáis todos somos amigos...aunque digan que la familia no se elige y los amigos si, considero amigos a mi familia y a algunos amigos ajenos a mi mundo...
Por otra parte, y en ciertos sentidos, a mi familia a veces no la comprendo...
...Mi maestro, mi padre, mi consejero Javier de Alvarado, de quién aprendí lo que es poesía. De quien aprendí lo que es filosofía, arte, cultura, medicina, ciencia y religión. Te debo tanto...Continuaré tus memorias si nadie lo hace.
La madre tierra, Miriam, Digna y fuerte como ninguna otra
Colombina y Beatrice, gemelas de mi universo personal, y sus compañeros, Sergei y Encélado.
Mimi y Rafael...Adrièn...las almas que están por llegar...
Antillara del alma mía y su compañero.
Mi cielo, Anta, mi inspiración inicial en esto...y gracias a Griot por su alegría y ser como es.
Mi hermano, compañero, amor, maestro y viceversa: M. Gracias por confiar en mí y darme tanto apoyo y ser tan paciente conmigo. Gracias por los bellos momentos que me has regalado...tienes mi corazón y siempre lo tendrás...
¡No dejen de aprender, de experimentar, de transgredir!

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